CEDOE

Así dice Dios: ‘La batalla no es de ustedes, sino mía’
Entre julio de 1940 y octubre de 1941 se desarrolló una de las campañas más decisivas de la II Guerra Mundial, la batalla de Inglaterra. La Luftwaffe (fuerza aérea nazi), comandada por Göring, segundo al mando de Hitler, realizó bombardeos estratégicos sobre las principales ciudades inglesas, especialmente Londres, que soportó con estoicismo, bajo el liderazgo de Churchill, los embates de cientos de toneladas de bombas que mataban y destruían, generando terror, y cuyo estado final era abrir el camino para la invasión naval y terrestre, y quebrantar la voluntad de lucha del pueblo inglés.

Los londinenses, cada vez que escuchaban las alarmas, tenían que esconderse presurosos en refugios subterráneos, hasta que pasara el peligro. Las pérdidas fueron terribles, más de 43.000 muertos, aproximadamente cien mil heridos, y por lo menos un millón de familias quedaron sin techo en toda la nación.

Esta pandemia de covid-19, que afecta a toda la humanidad y nos tiene confinados y aislados en nuestras casas, es una guerra invisible y silenciosa. Aquí no hay sirenas que nos adviertan del peligro, aquí no hay fusiles, tanques o misiles. Se trata de una amenaza no convencional que transmite el hombre de manera casi imperceptible. Un virus que el ser humano adquirió, probablemente a través de un mamífero, en una ciudad China llamada Wuhan, y que hoy nos tiene como a los ingleses en la guerra, conviviendo con el peligro, con temor de salir a las calles, pero por algo más indescifrable y extraño: el miedo a que otro mortal nos contagie con gotitas microscópicas al hablar, toser o estornudar a menos de dos metros de distancia.

Pero hubo algo que el pueblo inglés no perdió, la fe y esperanza en que pronto terminaría todo y volverían a sus actividades normales, motivados siempre por su líder, sir Winston Churchill: “Victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror, victoria por larga y dura que sea, porque sin victoria no hay supervivencia”.

En el marco de la Acción Unificada con enfoque integral, el Ejército Nacional, bajo el liderazgo de su comandante, confronta la pandemia con la operación San Roque y se enfoca en las tareas de Apoyo de la Defensa a las Autoridades Civiles (Adac); en respuesta a solicitudes de asistencia, para emergencias nacionales de cualquier índole, apoyo a la imposición de la ley y otras actividades con entidades calificadas para situaciones especiales. Los propósitos fundamentales de Adac son: salvar vidas, restaurar los servicios esenciales, mantener o restaurar la ley y el orden, la infraestructura y la propiedad pública y privada; apoyar el mantenimiento o restablecimiento del gobierno local o regional, configurar el ambiente operacional para el éxito interagencial y apoyar con la recuperación social del territorio.

Estos conceptos están contenidos en los manuales fundamental y de referencia 3-28 de la doctrina Damasco, que son públicos y cualquier colombiano con acceso a internet puede leer y así comprender qué hace su Ejército para protegerlos.

Este es un tiempo propicio para seguir creyendo que después de esta crisis vendrán progreso y bendición. Habrá tribulación, por supuesto, pero sin temor en nuestros corazones. La fe es la certeza de lo que no vemos, y por fe, para los que creemos en Dios, declaramos que a pesar de las difíciles circunstancias, de la incertidumbre, de las malas noticias, saldremos victoriosos. Lucharemos todos juntos: soldados, policías y conciudadanos, acatando las directrices del Gobierno Nacional y demás autoridades.

Hoy, todos los colombianos somos ‘soldados’ combatiendo por una misma causa: ¡vencer este virus y sobrevivir! Pero no estamos solos. 2 Crónicas 20:15: “Así dice el Señor: No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes, sino mía”.

CORONEL PEDRO JAVIER ROJAS GUEVARA
Director del Centro de Doctrina del Ejército Nacional de Colombia